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Si trabajas en la incertidumbre, y te gusta, eres emprendedor

Línea de electrocardiograma

Hoy más que nunca y pese a la incertidumbre económica, política y social, las oportunidades que se presentan al emprendedor junior y senior, están relacionadas con la capacidad de aprendizaje y adaptación para lograr retos nunca alcanzados.

“Los emprendedores comparten su conocimiento y se apoyan especialmente porque crecen en entornos inciertos. Eso es lo que les conecta y distingue. Y eso debería también ocurrir en las grandes empresas ” P.J.T.

Muy muy jóvenes y deseando emprender

El sábado estuve en una jornada de puertas abiertas de un grado universitario “diferente” impartido en el centro de Madrid, en pleno barrio de Lavapiés. En ella se forman y trabajan futuros emprendedores, que fueron chavales que a los 14, 15 o 16 años, ya tenían claro lo que querían ser. Un buen día le sueltan a su madre “ Yo quiero ser empresario tech”. Ella le mira con asombro; ella que pertenece a la generación X (37-47 años) o baby boomer ( + de 50), donde «lo más» era ser funcionario o un superdirectivo de una Big Four. Su hijo le dice que quiere ser empresario innovador… también hoy: octubre de 2019. Con la que está cayendo en nuestra querida España…en lo económico, en lo político, en lo social.

Y compruebo cómo veinti-pocos chavales, que se acaban de conocer hace 5 minutos, tras un par de horas de trabajo en grupo, han presentado su proyecto. Incluyen el problema a resolver o la necesidad a cubrir, cómo lo financiarán y cómo enriquecerá el barrio, la ciudad, etc.. Además, parecen empeñados en lograr la plaza para dedicarse a partir del 2020 a trabajar para liderar, emprender e innovar… y, ya puestos, cambiar el mundo. Y eso me dibuja una sonrisa, mientras pienso: “hay madera”.

Pero, ¿es suficiente la voluntad de emprender?

¿Esto es como la ley del deseo?, ¿es suficiente? Según El Economista, parece ser que el 95% de los emprendedores no están preparados para emprender un negocio. El 90% de las startups desaparece al cumplir su cuarto año; el 47% de los emprendedores autónomos que ponen en marcha un proyecto, fracasa a los tres años según Eurostat; un porcentaje que asciende al 62% a los cinco años.

¿Es suficiente la voluntad? Parece que no. Hay unas cuántas cosas importantes si esos emprendedores no quieren abandonar sus sueños en el camino y `de verdad construir realidades tangibles y sostenibles en el tiempo.

¿De qué está hecho un emprendedor?

Un currante con mono está pintando sobre una pared STARTUP

Tras leer esta entrada de La Vanguardia, pienso que si pudiéramos “fabricar” un buen emprendedor, en una cocina laboratorio al modo startup, una posible receta y lo que necesitaríamos como ingredientes básicos serían: 500 gr. de resiliencia (aguante al fracaso para sobreponerse), 500 gr. de método, 250 gr de capacidad de análisis y reflexión, 250 gr de ambición, 250 gr de curiosidad, 150 gr de picardía  y mucha, mucha fe. Sin fe, la masa no se liga. Sin aguante, el bizcocho no sube…o lo que es peor, se viene abajo.

Y es que la fe está en la meta: es la motivación hacia el logro de cualquier profesional (también en una gran corporación) . Que curiosamente, también se asemeja al proceso que se trabaja en Yucoach. Señalas una meta,ambiciosa pero alcanzable, medible, realista y temporal ..además de que encaje en tu sistema de valores, principios y pasiones. Y la ves… allá, no demasiado lejos, pero tampoco demasiado cerca. Eso es lo que te sostiene. Aquí volvemos a entender por qué el ecosistema startup es tan de “ayudarse”….porque viven en la incertidumbre y saben lo valioso que es contar con la generosidad de la enseñanza de otros, del aprendizaje y recursos compartidos cuando te llega el agua al cuello. Eso debería contagiarse a cualquier empresa como forma de cooperación básica.

Cuando no te educaste en un mundo incierto y quieres emprender siendo senior

Si lo piensas, los que nacimos en el siglo pasado, no tuvimos una juventud tan incierta. Merendábamos bocata de chorizo o nocilla, salíamos del cole a las seis, jugábamos con patines o bici y teníamos que estudiar para ser «algo en la vida». Nuestro padre trabajaba «donde siempre»… Parecía sencillo. Ni la tasa de desempleo era la actual, ni la globalización, ni la competitividad en la oferta y compra de productos y servicios, ni se había desarrollado internet y su columna vertebral de redes sociales, ni el gigante asiático había despertado, etc…

Y eso es lo que ha cambiado y cambia el mundo para siempre. Y reconozco que soy de las que defiende que eso es bueno, pero exige un cambio de enfoque, de mentalidad, de aproximación. Es adaptarse a otro medio y entorno. Lo llaman «entorno líquido»; yo lo llamo «gaseoso y volátil». Y eso lo hace muy bien un joven que no ha conocido otra cosa.  Incluido superar los miedos a equivocarse…especialmente en este país nuestro. ¡Ay el miedo al fracaso!

Y a tí, ¿en qué te puede ayudar un proceso de coaching, emprendedor?  

Para empezar, seas más o menos joven, a explorar toda tu realidad de un modo profundo y reflexivo. Lo que sabes, lo que creías que sabías, lo que no te sirve y lo que no sabes y tienes que aprender. Como hace un profesional inquieto: si necesitas algo, lo imaginas, lo buscas, lo pides o lo copias. Planteas supuestos de “laboratorio creativo” a través de opciones y finalmente decides acometer un plan de acción.. Siempre revisando y ajustando para mejorarlo (esta es la base de la iteración).

Todo esto se puede aprehender: que no es otra cosa que captar algo con el intelecto o con los sentidos. Si te lo propones, claro. Y si lo logras, comprobarás que: 1º No hay límites para el aprendizaje; 2º La incertidumbre se hace más cierta si la afrontas como un reto del que vas a salir reforzado; y 3º Eres capaz de trabajar con y aprender de personas diversas, en edades, procedencias y visiones y enriquecerte todavía más para el futuro (pase lo que pase).

Mis reflexiones…¡de momento!

Decisión para emprender

Lo que debes saber es que en este mundo incierto, nada es infalible. Puedes acertar unas cuántas veces. Ensayo y acierto. Pero te vas a equivocar otras tantas. Eso es lo que debes asumir (tú y tu organización). Que te puedes y te vas a equivocar. De ahí la importancia de la resiliencia. Y de eso, un senior sabe más…simplemente porque ha recibido más “palos”. Lo que pasa es que nos afecta lo que el resto pueda opinar si fallamos… Además ese espíritu emprendedor necesario hoy, debe estar presente también en las grandes corporaciones y poder desarrollarse en jóvenes y no tanto. Esto es vital en este entorno incierto.

También es importante contar con buenos referentes en el siglo XX. Y el ejemplo de los que emprenden y emprenderán en el siglo XXI (me estoy acordando de lo que viví en South Summit 19). Todos ellos nos inspiran y me han inspirado, que es mejor que respirar sin más. Destacar que hay esperanza porque hay personas con objetivos y con altas miras, jóvenes y no tanto. Hay visión y mirada al horizonte pese a nuestro débil, poco aspiracional y nada adaptado a la realidad sistema educativo y productivo. Y puede que tú, lo puedas demostrar. ¿Te animas?

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