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RRHH… y de tí, ¿quién se ocupa?

Es curioso lo mal o bien valorada que está una de las profesiones con mayor presión dentro de las organizaciones, especialmente en estos tiempos que corren ( corto plazo, agilidad, transformación digital, cambios de liderazgo, reorganización y optimización de plantillas..). La paradoja es que, pese a las fluctuaciones y vaivenes empresariales, normalmente los programas de formación y desarrollo se dirigen a áreas prioritarias para el «negocio»; ello sumado a que, es RRHH quien realiza la toma de datos y detección de necesidades y a que, ante presupuestos ajustados, mejor destinarlo a áreas directamente “productivas”.


También «Personas» con mayúsculas

Parece una obviedad, pero tras la Dirección de RRHH, de Personas, de Capital Humano, o de cómo queramos llamarle, también hay personas de carne y hueso. Normalmente, además, profesionales vocacionales que ríen, sufren, se alegran, se cansan, se pelean, etc… Algunas veces, RRHH parece la “madre de familia», la que siempre está ahí intentando mantener la sonrisa.

Se ve a menudo como un trabajo vocacional y hasta «regalado». Se piensa desde fuera: «¡cómo mola!, un trabajo donde la gente te cuenta cosas, o desde dentro: «¿qué mejor pago que la confesión de un conflicto para ayudar en la solución?, ¿o la compasión ante una falta de competencia?, ¿o la contemplación del logro a través de otros y de sus metas, de un nuevo puesto, de la adquisición de una nueva habilidad, etc…?»

Cómo nos ven los demás

En eso tiene mucho que ver cómo perciben nuestra labor y nos ven nuestros compañeros. Ahí están: “los de RRHH”, como tu madre, tu padre o tu pa/madrastr@ ( según los días), que va a permanecer ahí, manteniendo el tipo, aguantando, que es lo que toca, aunque tenga que revisar la nómina, sentarse a lidiar con sindicatos, ejecutar órdenes desde arriba poco amigables, o comunicar malas noticias de la compañía; recordemos que las vinculadas al personal suelen serlo ( congelación salarial, implantación de control horario, reducción de puestos).  Esa realidad es la realidad que conoces bien si te dedicas a esto “del personal”.

Y ¿quién se ocupa de mí?

Muchas veces, yo misma, en mi etapa dedicada a la Dirección de RRHH, de Personas, de Capital Humano… he tenido que hacer de tripas corazón al tomar decisiones. Decisiones no siempre convenientes ni para mí en el corto ni para la empresa en el largo plazo; decisiones arriesgadas y que, aun hoy, no sé cómo pude sobrellevarlas. Debe ser por aquello de “lo que no te mata, te hace más fuerte” (ironía de la distancia).

Quizás esto mismo le ocurre a cualquier director/a cuando tiene que «defender» al personal, porque crees en él y sabes que las personas son lo único que diferencia a unas empresas de otras.

Es, en esos momentos, especialmente después de la visita de algún partner que ofrecía servicios realmente atractivos con los que ayudarnos a resolver conflictos o mejorar en competencias, yo misma me preguntaba: “y ¿quién se ocupa de mi departamento y de mí?”….y al final, milagrosamente o no, sueles sobrevivir gracias a la escucha interior profunda que desarrollas, la virtud de la conversación, el trabajo compartido, la cohesión del equipo y la creatividad e imaginación cuando vas justo de presupuesto.

Se nos olvida lo fundamental: nosotros

Y está muy bien que trabajemos en entornos de formación sobre competencias relacionadas con los resultados y la eficiencia, la proactividad, la solución conflictos y la toma de decisiones, la eficiencia en recursos, el liderazgo para el S.XXI, la motivación y desarrollo de otros, la gestión de equipos diversos, la asertividad y gestión de conflictos, el fomento de la Transformación Digital…Todo eso está muy bien.

Sin embargo, se nos olvida lo fundamental: si somos aquellos en los que se reflejan los equipos, en los que se miran o hacia los que miran; si creemos de verdad que la Experiencia de Empleado entendida como Experiencia de Cliente, es valiosísima e imperdible, y además, la clave sobre la que construir la mejor empresa u organización; me atrevo a afirmar que los equipos y profesionales de RRHH necesitan un plan específico de desarrollo personal y profesional que persiga lograr una calidad de servicio excelente, una de 5 estrellas ( puntuable como la de Amazon, Tripadvisor o Booking)

Un buen plan de desarrollo para ser supeRHéroes

Ese plan debe estar enfocado en adquirir competencias en RRHH como las que expongo. Un nivel altísimo de comprensión de la organización y las personas de su organización desde ellos mismos (experiencia de empleado). Alto grado de templanza ante situaciones adversas sin perder la humanidad tan necesaria en cualquier organización. De logro de bienestar personal y profesional que revierta en cada gesto o tarea que realicen a lo largo del día. De autoconocimiento y solución de sus propios conflictos desde el autoaprendizaje. De búsqueda continua del autodesarrollo, la automotivación y la resiliencia.

Y esas son habilidades por desarrollar en cualquier persona, pero especialmente preciadas y preciosas en un profesional de RRHH.

¿Porqué el coaching?

Por eso, hemos constatado que nuestros servicios de coaching a través de Yucoach y de formación a través de Idreal, son especialmente valiosos como procesos de ayuda en profesionales que trabajan desde, hacia, para y por personas.

Porque sabemos lo difícil y complicado que es y porque a ti, a nosotros, “los de RRHH” también nos puede y debe ayudar un coach profesional. El mejor profesional que mereces para acompañarte en ese camino.

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