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Para los que no sabéis decir que NO: hablamos de asertividad

Decir que NO

¿ Verdad que molaría saber decir que NO?  Parece sencillo decir que NO pero es algo más complejo saber decir que NO., aunque no deja de ser el aprendizaje de una competencia llamada asertividad.

El palabro «asertividad»

No es más que decir que NO y evitar pre y post-juicios, malos tragos, remordimientos, autoreproches, efecto negativo en el interlocutor…; y detrás de ello, todo lo que nos genera realizar una labor que NO queremos hacer y que, por no pronunciar NO, al final terminamos realizando ( que llevado al extremo y como dice uno de mis mentores: “hasta crea mala sangre”).

Todo por quitarte el problema de encima cuánto antes, experimentar cierto alivio emocional momentáneo por aceptar, o sucumbir al malestar al decir que sí (con la boca pequeña); cuando lo único que se consigue es posponer una situación indeseada (hasta de enfrentamiento), pero no resolverla.

Resulta toda una contradicción y paradoja en sí misma: la de cosas que supone decir que SÍ cuando querrías haber dicho que NO. Todo eso unido al hecho de que, si cada uno de nosotros supiéramos la de tiempo que perdemos por no saber decir que NO a tiempo, nos llevaríamos las manos a la cabeza.

Inventando el NO-ómetro

El otro día pensé que podríamos inventar el NO-ómetro (a través de una app, por supuesto, que en YUcoach somos muy “techies” ) para cuantificar el tiempo perdido en pensamientos, o tareas que realizamos sin convicción y por autoimposición. Esta app medidora funcionaría de la siguiente manera: cada vez que una persona dijera que SÍ a algo sin convicción de la utilidad real (un reunión diaria, una reunión o varias multitudinarias, un planteamiento de negocio que no convence, una tarea de las de “esto hay que hacerlo porque lo dice el jefe y punto”, la décima versión de un presupuesto “por si acaso”), se activaría el cronómetro hasta el fin de la acción derivada de ese SÍ forzoso. El resultado en el display de la app sería:

Total tiempo invertido: 92 minutos.

Como la app es inteligente te diría que ese tiempo equivale a:

“ iniciar un nuevo proyecto; entrar/salir después/antes del trabajo; una comida con amigos; un buen partido de fútbol; llevar a tus hijos al cine; disfrutar de un paseo en bici por el parque; conversar con alguien especial con una buena cerveza; un viaje a Valencia en AVE y ver el mar….”

Otra solución mucho mejor y para siempre

Para qué andarnos con rodeos: si quieres aprender a decir que NO por convicción e interiorizarlo para siempre, contáctanos. La primera vez que lo hagas supondrá asumir que puedes sentirte algo inquieto, incómodo, nervioso y hasta ansioso; que es perfectamente normal…porque NO LO HEMOS HECHO NUNCA. Y lo que ayuda es conocer las razones profundas de ese NO y ser consciente de los efectos negativos que puede conllevar decir SÍ.

Técnicamente, esto se llama comunicación asertiva. La asertividad no es más que eso: mostrar una actitud tranquila al saber defender tu postura, tu punto de vista con claridad y razones, siendo respetuoso ante el interlocutor. Y en concreto, saber decir que NO sin enfados, agresividad, aspereza, remordimiento, o resultando indolente o pasivo. Porque algunos decimos que NO y el efecto en los demás es como el de una cuchillo y para uno mismo, cortisol 1000 mgr.

La clave del NO pero SÍ…sin sufrimiento

Te aseguro que la clave de todo es conocerse profundamente. En esta entrada del amigo Wilson ya hablábamos de ello; también es la base de nuestro trabajo en Yucoach y ahí ayudamos muchísimo. Conocerse para luego ser capaz de expresar por qué NO queremos hacer algo, sin perder los nervios y haciendo valer nuestras razones y, desde ahí, darnos el SÍ. Sí a estas razones, estos argumentos, esta convicción y en suma, la coherencia con mis valores y principios que es lo más profundo, la auténtica verdad que tiene cualquier ser humano.

Cuando uno dice que Sí pero es un NO, de algún modo se está traicionando…incluso a veces, es el caso de alta traición que más nos afecta. Cuando un ser humano tiene resistencias internas para hacer algo, es por «algo»; lo que ocurre es que suelen ser razones tan profundas como cada uno de nosotros.

No olvides

Que se trata primero de entenderse para luego saber hacerse entender. De no hacer ni ser aquello que no quieres ser. Sin A, no hay B que valga. Así que no desesperes. Puedes pasar del sí a todo de Windows, al NO porque…y te aseguro que si esos argumentos son tuyos, si son auténticos y coherentes con tus principios, tus valores, aquello que es importante para ti, entonces tendrás poderosas razones para dar el NO quiero, sentirte bien y hasta más libre. Porque como dicen unos versículos muy, muy conocidos: “Si…conocéis la verdad, la verdad os hará libres».

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